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Detras de la puerta
Apareces extraña
Pidiendo gustos de sal y perfume
Exhalas valientemente y me besas
Te vas y negras sonrisas del oeste vienen
Y me atrapan, me dejan gritando
Palabras agudas
Gestos graves e inmóviles
Desastrados, graciosos
Atraviesan el aire dormido
De humos eternos
Temblando en grumos de ira
Apareces en la puerta
Pidiendo sales granulados
De mares distantes
De monedas cuadradas
De golpes, de hachazos
Me pides, doy todo
El canto verde del rio
El rojo pistilo, amarillo
Maduro de nueces gordas
De viejos de espumas
Detras de la puerta
Me pides, cierro
Eduardo
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